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Apuntes históricos del Valle de Cieza.


Es mi deseo comenzar una fructífera colaboración con Daniel Díaz Cobo, y en este blog creado por él, rescatar del olvido una parte de la historia de Cieza, historia que como otros pueblos, también tiene el pueblo donde comencé a ir a la escuela y aprendí mis primeras letras. Cieza tiene una historia de varios siglos de andadura, comenzada a finales de la Alta Edad Media, antes del año 1000.

Francisco Javier Polanco Muñoz.


Reparación del puente de San Antonio en Villayuso.


El día 10 de febrero de 1778 se celebró en Cieza un concejo. Este concejo se reunió en su ayuntamiento presidido por Damián Fernández Mediavilla como alcalde y justicia ordinaria y Manuel de Terán como procurador síndico general y regidor decano (1). También acudieron al concejo Juan de Riaño como regidor y su diputado Antonio Tezanos, en representación de Villayuso, Pedro Fernández Cieza como regidor y su diputado Juan Núñez González, en representación de Villasuso y Pedro Fernández como regidor y su diputado Juan García Bustamante, en representación de Collado.


El motivo de este concejo es llegar a un acuerdo entre los tres barrios, para reparar el puente de San Antonio, sobre el río Rucieza y que estaba situado en el barrio de Villayuso, ya que el fuerte viento había arrancado toda la vestidura de madera de dicho puente. Este puente era el grande, ya que también había otro puente pequeño llamado el "chico".

En los años 1764 y 1765 hubo varias disputas entre los tres barrios, por el pago del coste de la reparación de la nueva construcción del puente, por haberse caído. Los barrios de Villasuso y Collado no querían pagar porque el puente se encontraba en Villayuso y era este barrio quien más le utilizaba para pasar su gente y sus ganados. Al fin de las disputas se llegó al acuerdo de que se reconstruiría el puente a costa de los tres barrios, repartiéndose el costo a "cañameo" (2).

Ambos puentes deberían construirse cada vez que se lo llevase el agua o se cayese o amenazase de ruina, o por romperse las maderas, pero quedaba a cargo de Villayuso reparar algo de la vestidura de la parte de arriba del puente siempre que se necesitase. Para ello se había otorgado una escritura que se había perdido y ahora se juntaban de nuevo los tres barrios en concejo para hacer una nueva escritura y unos nuevos acuerdos.

Los acuerdos a los que se llegaron en este concejo fueron, que la reparación de la vestidura de madera que había que hacer actualmente, la llevarían a cabo los vecinos y concejo de Villayuso, pero que sería ayudado con 200 reales de vellón, para esta reparación, y se los entregaría el procurador síndico general y regidor decano, Manuel de Terán, a nombre de todo el valle.

Otro acuerdo era que en caso de que hubiese una riada y se llevase el puente o se cayese por vejez o por amenaza de ruina o caída de algún pilar o viga, se reconstruiría a cargo de los tres barrios a "cañameo" (2).

El último acuerdo a que llegaron en el concejo fue, que en caso de que después de realizada la reconstrucción del puente, se necesitase reparar las barandas, prefijos, guarda calzadas y tablonaje, lo haría el concejo de Villayuso a su costa, pero la reparación que correspondiese solamente a la vestidura. Llegaron a este acuerdo porque Villayuso era el pueblo que más usaba el puente y se aprovechaba de él.

Fuente documental manuscrita:
Documento original depositado en el Archivo Histórico Provincial de Cantabria. Protocolos notariales de Pedro de Tezanos, escribano y notario del Valle de Cieza.
Signatura: Legajo 5.632. Cuadernillo 11. Documento nº 4.

Documento:


Febrero 10.
Veinte maravedís. Sello qvarto, veinte maravedís, año de mil setecientos y setenta y ocho.

En el lugar de Villayuso de este balle de Zieza, a diez días de el mes de febrero de mil setezientos setenta y ocho años, se juntaron en su ayuntamiento como lo tienen de uso y costumbre, los señores xusticia, rexidor y diputados que conponen el de este balle.

Primeramente, el señor don Damián Fernández Mediavilla alcalde y xusticia ordinaria, don Manuel de Therán procurador síndico xeneral y rexidor decano (1), Juan de Riaño rexidor de este pueblo, su diputado Antonio Tezanos, Pedro Fernández Zieza rexidor de el lugar de Villasuso, su diputado Juan Núñez González, Pedro Fernández rexidor de el lugar de Collado, su diputado Juan Garzía Vustamante, lugares de que se compone este repetido balle, y estando así juntos dijeron:

Que en este dicho pueblo y sitio que llaman de San Antonio, se alla el puente grande de madera sobre las aguas de el río de Riozieza, el que siempre y de ynmemorial tiempo a esta parte se a construido y fabricado quando a sido nezesario, junto con la puente que llaman chica, por de común de dichos tres pueblos y en el año de sesenta y quatro y sesenta y zinco más prósimos pasados, aviéndose caído dicho puente grande, para el pago de el coste que podía tener su nueba plantificazión y manufactura, uvo entre dichos tres pueblos varias disputas, solizitando los espresados de Villasuso y Collado eximirse su contrivuzión, esponiendo las razones que les parezía conduzentes, y últimamente se convinieron entre los tres de azerle de nuevo, como se yzo, repartiendo su coste según cañameo (2), y obligándose a proseguir así en lo suzesivo, siempre que le llevase el agua o se cayese o amenazase de ruina, por pudrirse o ronperse alguna madera o maderas prinzipales, quedando a cargo de este pueblo reparar algo de la vestidura de arriva, siempre que se nezesitara, de que por entonzes se otorgó escritura la qual se a traspapelado y aora por aver arrancado la violenzia de el viento toda la vestidura de la referida puente, se a solizitado por este dicho pueblo el que los otros contrivuyan sueldo a libra a el coste que pueda tener echar nueba vestidura y éstos se niegan a ello, sobre cuyas pretensiones se an orijinado muchas discordias preparativas a enlazarse en pleitos, que son sumamente odiosos así para lo espiritual como para lo tenporal, por las malas consequenzias que acarrean los litijios y procurando cortarlos, para vivir con la armonía, tranquilidad y unión que se requiere y debe apetezerse, otorgan por la presente, por sí y a nombre de este dicho balle que representan y de los demás capitulares que les suzedan, por quienes prestan voz y cauzión de rato grato manente pacto, de que estarán y pasarán por lo que aquí se dirá, so espresa obligazión de sus personas y vienes, rentas y propias de el común que representan, de guardar y observar las condiziones en que se a convenido y son las siguientes:

Primeramente que por los vezinos y conzejo de este referido lugar de Villayuso y a su costa se a de hazer conduzir y poner toda la vestidura de madera y clavazón, que por aora nezesita la referida puente, hasta que con ella quede perfectamente conpuesta, contrivuyendo y dándole dicho procurador xeneral a nombre de todo el balle, doszientos reales vellón por aora, para ayuda de su coste y el restante que tenga, le a de satisfazer este dicho conzejo.

Es condizión que cada y quando que dicha puente la lleve alguna avenida de aguas, o por envejezida se cayese o amenazase ruina, toda o alguna pieza prinzipal de viga, puerca o pilar, se a de costear su echura y vestiduras aziéndose dicha puente de nuevo por el común de dichos tres pueblos según cañameo (2).

Y con condizión que si después de concluida dicha puente de nuevo, así de vigas como de vestidura, ynterin se vuelbe hazer otra vez por algún caso de los espresados en la condizión prezedente, nezesitase repararse de varandas, prefijos, guardacalzadas y tablonaje, ha de azer este dicho conzejo de Villaiuso a su costa el referido reparo, que corresponde a la vestidura, esto atendiendo a ser el pueblo que más la usa y se aprovecha de ella para el paso de sus personas y ganados.

Cuyas condiziones se obligaron a guardar y cunplir como queda referido, dieron poder a las xusticias competentes de Su Majestad a que a ello les apremien, como por sentenzia difinitiva de juez competente, pasada en autoridad de cosa juzgada, renunziaron todas las leyes fueros y derechos a su favor y el venefizio de la menor edad y restituzión y la xeneral en forma, siendo testigos Joseph Martín Fernández, Lorenzo González y Christóval González, vezinos aquellos de este dicho pueblo y el otro de Viérnoles y los señores otorgantes, a quienes yo el escribano doi fee conozco, lo firmaron los que supieron y por el que no, uno de dichos testigos.
Manuel de Therán, Damián Fernández, Pedro Fernández Zieza, Juan Núñez González, Juan Garzía de Bustamante, Antonio de Tezanos, Juan de Riaño. Ante mí, Pedro de Tezanos.

Di copia día veinte de el mes y año de su otorgamiento en papel correspondiente. En ocho de agosto de ochozientos veinte y dos se dio nueba copia en papel correspondiente doy fee.

Por esta escritura sabemos que en Cieza había dos puentes, uno llamado el "Grande" o puente de San Antonio situado en Villayuso y otro llamado el "Chico" que no dice donde estaba situado. Cuando yo era niño, en la década del 50 del siglo pasado, había en Cieza tres puentes, uno situado en Villasuso, otro en la Rueda y el otro en Villayuso. A este de Villayuso es al que se refiere esta escritura. Aún hoy día el barrio de San Antonio existe en Villayuso y a partir de él sale una calle, “calleja” en mis tiempos, que va a dar al puente que por salir de este barrio se le llamaría de San Antonio.

Este puente de Villayuso tiene para mí un especial recuerdo. Pienso que no solamente para mí, sino para otras muchas personas de Cieza ya entradas en años.

Recuerdo que un domingo de otoño, más o menos cercano al día de Todos los Santos, no puedo recordar el domingo exacto, pero sí recuerdo que era un día de fiesta en Cieza. Era día de fiesta por un acontecimiento que solamente ocurría un día al año, pero todos los años. Desde por la mañana estábamos casi todos los niños por el entorno del puente, íbamos a comer medio nerviosos para volver nuevamente al puente lo más pronto posible, a primera hora de la tarde.

Después de comer, ya no éramos solamente los niños los que estábamos en el puente, se iban acercando sin prisa, pero sin pausa, muchas personas mayores, casi todo el pueblo. A esas horas todos estábamos pendientes y mirando hacia el Cueto del Agua, no teníamos más que un objetivo, era poder divisar las primeras vacas tudancas que aparecieran por allí. Ese día era el día esperado por todos, bajaba la Cabaña.

Después de ver las primeras vacas por el Cueto del Agua, ya estábamos calculando el tiempo que tardaría la Cabaña en llegar al puente. Nos parecía una eternidad lo que tardaban. Pero es que previamente el pastor y varios hombres se detenían a poner los mejores campanos y las más llamativas rosetas a las mejores vacas.

Cuando por fin aparecían las primeras vacas, sonando con gracia los grandes campanos y las rosetas sobre la frente, todos nos arremolinábamos lo más cerca de ellas para verlas pasar por el puente. Con ellas aparecían algunos de sus dueños, aparecía "Kiko el pastor" con sus albarcas con escarpines y unos altos tarugos, con un palo que al final llevaba una especie de porra de color negro. Con él solía venir un perro grande, creo era un mastín, aunque no lo puedo asegurar. Iban pasando todos los grupos de vacas y todo el mundo haciendo comentarios, si las vacas de "fulano" bajaban más gordas que las de "zutano", que si las mejores vacas eran las de no sé quién, que si eran las de …

Una vez que habían pasado todas las vacas, nos quedábamos todos como vacíos, se había acabado la espera y el nerviosismo de ver bajar la Cabaña. Las vacas eran conducidas por sus dueños, generalmente al páramo de Cieza y todas las vacas ocupaban los "praos" que querían, fueran de su dueño o no lo fueran. Se había producido la Derrota. (3)

Notas:

(1) Decano. Según el DRAE: decano, na. (Del lat. decānus). 1. m. y f. Miembro más antiguo de una comunidad, cuerpo, junta, etc. U. t. c. adj. Manuel de Terán además de ser el procurador síndico general era el regidor más antiguo de los asistentes al concejo.
(2) Cañameo. Adriano GARCÍA LOMAS. El lenguaje popular de la Cantabria Montañesa. Librería Estvdio. 1999. Pág.: 240: Cañama. Se cita este vocablo en algunas escrituras del siglo XVIII, en la acepción de porción. El pago de la reparación del puente, se repartiría a partes iguales entre los vecinos de los tres barrios.
(3) Derrota: Era una permiso que se daba, para que todos los que tuviesen vacas las llevasen a pacer a cualquier prado, fuera de su propiedad o de cualquier otro vecino. Las portillas se dejaban abiertas y sobre manera iban al páramo de Cieza, que en aquellos tiempos estaba todo abierto ya que había muy pocos prados cerrados de estacado o piedra, las vacas pacían a su albedrío donde quisieran.

Autor del trabajo: Francisco Javier Polanco Muñoz.

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